Junto a EMpower, desde Sur Futuro compartimos un encuentro de sensibilización sobre inteligencia artificial y futuro del trabajo con representantes de 12 organizaciones de la sociedad civil. La propuesta fue acercar evidencia sobre cómo la IA está transformando los mercados laborales y abrir una conversación sobre cómo ampliar las oportunidades que puede generar.
La actividad estuvo a cargo de Ramiro Albrieu y Megan Ballesty, cofundadores de Sur Futuro, y reunió a representantes de 12 organizaciones de la sociedad civil vinculadas a EMpower.
El punto de partida fue una pregunta que atraviesa buena parte de nuestro trabajo: ¿qué está cambiando realmente con la inteligencia artificial y qué significa ese cambio para los mercados laborales de América Latina y el Caribe?
Durante el encuentro recorrimos algunos de los impactos que ya podemos observar, las transformaciones en las habilidades que demanda el trabajo y las decisiones que pueden ayudar a que más personas aprovechen estas nuevas herramientas.
La adopción importa
La IA ya está entrando al trabajo, pero todavía de manera muy desigual. Algunas personas y organizaciones ya la incorporaron a sus tareas cotidianas; otras apenas están empezando a explorar qué puede hacer.
En esta primera etapa, esa diferencia importa. Quien adopta antes puede producir lo mismo o más con menos recursos, y esa ventaja se sostiene mientras el acceso y el uso de estas herramientas sigan siendo desiguales.
Si no hacemos nada, quienes primero puedan aprovechar la IA probablemente sean los mismos grupos que ya cuentan con más recursos, formación y oportunidades.
Por eso, una parte importante de la conversación con las organizaciones de EMpower estuvo puesta en cómo ampliar las posibilidades de adopción. Acceder a una herramienta es apenas el comienzo: también hace falta poder probarla, entender qué resuelve bien, reconocer sus límites y encontrar usos concretos para el trabajo de cada persona.
Una oportunidad particular para nuestros mercados de trabajo
En América Latina, además, hay una historia que las mediciones habituales de impacto de la IA capturan poco.
Una parte importante de las personas trabaja en ocupaciones poco especializadas y termina haciendo “de todo”: además de su tarea principal, organiza, administra, vende, busca información, se comunica con clientes o resuelve cuestiones logísticas.
Son los trabajadores que en Sur Futuro venimos llamando “toderos”.
Esa polifuncionalidad, que muchas veces aparece como una limitación para la productividad, también puede abrir una oportunidad. Muchas de esas tareas transversales son justamente aquellas en las que las herramientas actuales de IA pueden asistir mejor.
Por eso, personas que hoy aparecen fuera del radar de las mediciones tradicionales podrían encontrar nuevas formas de complementar su trabajo con estas tecnologías.
La IA puede volver más accesibles capacidades que antes requerían más conocimiento, experiencia o especialización.
¿Y qué pasa después?
La charla también propuso mirar un poco más adelante. Si el uso de la IA se vuelve generalizado, la ventaja de haber llegado primero empieza a desaparecer.
Entonces cambia la pregunta: ¿qué pasa con el trabajo cuando buena parte de lo computable puede resolverlo una máquina?
Ahí ganan peso capacidades profundamente humanas: el juicio y la revisión, el conocimiento tácito, la mirada ética, la experiencia, la comprensión del contexto y el vínculo entre personas.
En la presentación las agrupamos bajo una idea: encontrar nuestro “yo no computable”.
De la conversación a la acción
Para las organizaciones de la sociedad civil, esta discusión tiene una dimensión muy concreta. Si queremos que la IA amplíe oportunidades, hace falta acercarla a quienes hoy tienen menos posibilidades de experimentar con ella y construir capacidades para un uso crítico y situado.
Eso implica ampliar el acceso, acompañar el aprendizaje, entender qué herramientas funcionan para cada contexto y sostener una mirada activa sobre las desigualdades que podrían profundizarse durante esta transición.
El encuentro con EMpower fue una oportunidad para compartir evidencia, poner estas preguntas en conversación con 12 organizaciones que trabajan con jóvenes y comunidades, y seguir pensando cómo traducir una transformación tecnológica muy rápida en mejores oportunidades de trabajo.
Desde Sur Futuro buscamos transformar evidencia sobre el futuro del trabajo en conversaciones y capacidades que permitan actuar sobre los cambios que ya están en marcha.