América Latina envejece: cómo cambia la población hacia 2070
¿Qué pasa con el trabajo cuando una región envejece? La transformación demográfica de América Latina y el Caribe ya está en marcha y va a cambiar las necesidades de cuidado, la organización de los mercados laborales y las habilidades que necesitaremos en las próximas décadas.
Entre 2020 y 2070, la estructura demográfica de América Latina y el Caribe va a cambiar de manera profunda. Habrá proporcionalmente menos niños y jóvenes y crecerá con fuerza la población de adultos mayores. Ese cambio ya empezó y va a transformar las necesidades de cuidado, la organización de los mercados laborales y las habilidades que necesitaremos en las próximas décadas.
Mirar países que transitan una etapa más avanzada de este proceso permite anticipar parte de ese futuro. Japón ofrece una imagen posible de hacia dónde se dirige la región: una estructura poblacional mucho más envejecida, con una proporción creciente de personas mayores y una población en edad de trabajar relativamente menor.
En tres o cuatro décadas, varios países de América Latina y el Caribe podrían acercarse a una estructura demográfica similar. Esto tendrá consecuencias concretas para el mundo del trabajo. A medida que aumenta la longevidad, también crece la demanda de servicios de salud, acompañamiento y cuidados de largo plazo.
El cuidado será uno de los sectores centrales del futuro del trabajo.
La transición demográfica puede generar una demanda creciente de empleo, pero convertir esa necesidad en mejores oportunidades laborales requiere anticiparse: formar trabajadores, profesionalizar el sector, incorporar tecnología y construir sistemas de cuidado capaces de ofrecer servicios de calidad.
Al mismo tiempo, una población que envejece obliga a mirar más allá del sector de cuidados. Mercados laborales con menos personas en edad de trabajar van a necesitar aumentar la productividad, extender y mejorar las trayectorias laborales y crear entornos donde personas de distintas edades puedan seguir participando del trabajo en buenas condiciones.
¿Qué habilidades van a ser más importantes? ¿Cómo puede la tecnología complementar el trabajo de cuidado? ¿Qué empleos surgirán alrededor de una sociedad más longeva?
Anticipar estos cambios permite pasar de observar el envejecimiento como una tendencia demográfica a pensarlo como un desafío de diseño para el futuro del trabajo.