Inteligencia artificial y trabajo

¿La IA iguala o amplía las brechas de productividad entre trabajadores?

En este experimento comparamos el desempeño laboral de trabajadores con distintos niveles educativos, con y sin asistencia de una plataforma de inteligencia artificial generativa. Todos los que utilizaron IA mejoraron sus resultados, ¿pero quiénes se beneficiaron más?

Equipo de investigación
GC

Guillermo Cruces

Universidad de San Andrés · Universidad de Nottingham

DF

Diego Fernández Meijide

Universidad de San Andrés

SG

Sebastian Galiani

Universidad de Maryland · NBER

RG

Ramiro H. Gálvez

Universidad Torcuato Di Tella

ML

María Lombardi

Universidad Torcuato Di Tella

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01 El punto de partida

La tecnología no transforma el trabajo de la misma manera para todas las personas.

El cambio tecnológico ha contribuido históricamente a ampliar algunas desigualdades laborales. Las personas con mayor educación suelen tener más posibilidades de acceder a los nuevos empleos, adaptar sus tareas e incorporar herramientas que aumentan la productividad.

La inteligencia artificial generativa introduce una dinámica diferente. Al asistir procesos como la comprensión de información, la organización de ideas, la elaboración de diagnósticos y la escritura, puede reducir parte de los conocimientos previos necesarios para realizar determinadas tareas.

Sin embargo, ese potencial no se traduce automáticamente en una reducción de las brechas. Las personas con más formación también pueden estar mejor preparadas para orientar la herramienta, evaluar sus respuestas e integrar sus resultados al trabajo propio.

La pregunta central es distributiva: ¿la IA amplía las ventajas existentes o ayuda a acercar el desempeño de personas con trayectorias educativas diferentes?
02 El experimento

Una misma tarea, dos formas de resolverla.

El estudio se realizó con personas de Argentina de entre 25 y 45 años y distintos niveles de educación formal. Todas debían resolver un problema realista, diseñado para evaluar capacidades que atraviesan muchos trabajos en distintos sectores: analizar información, identificar la causa de un problema y redactar una respuesta con un diagnóstico y una solución.

El acceso a la IA se asignó de manera aleatoria. Un grupo realizó la tarea sin asistencia, mientras que el otro pudo interactuar libremente con un asistente basado en GPT-4.1, integrado en la misma plataforma.

1.174Personas participaron del experimento en Argentina
3Sectores: gastronomía, comercio y delivery
2Grupos aleatorios: con IA y sin IA
Cómo se definieron los grupos educativos

El grupo con menor educación formal incluyó a personas con secundario completo o con menos de la mitad de una carrera terciaria o universitaria. Esta definición aprovecha una particularidad del sistema argentino: el acceso amplio y, en muchos casos, gratuito a la educación superior hace que los primeros años reúnan a personas con trayectorias educativas muy diversas.

El grupo con mayor nivel educativo reunió a quienes habían completado más de la mitad de esos estudios, incluida la finalización de una carrera o un posgrado.

Cómo era la consigna

Las personas recibían un correo de su jefe o jefa en el que se planteaba un problema comercial típico de la actividad que requería una explicación. Para responder, debían analizar distintas fuentes de información, como textos, gráficos y tablas.

En una de las versiones, el caso se refería a las malas reseñas de una sucursal de un servicio de entrega. El informe incluía datos sobre pedidos, tiempos de preparación, tiempos de entrega y dotación de personal. La respuesta debía explicar la causa principal del problema y proponer una solución concreta y realista.

Cómo se evaluó el desempeño

Las respuestas se calificaron a partir de dos dimensiones: la calidad del contenido y la calidad de la escritura. Se consideró si la persona había comprendido correctamente la información, identificado la causa central del problema y propuesto una solución pertinente. También se evaluó si la respuesta era clara, coherente, bien organizada y adecuada para una situación de trabajo.

03 El principal hallazgo

El grupo con menor educación formal fue el que más mejoró.

La IA mejoró el desempeño de todos, pero el avance del grupo de menor nivel educativo fue mucho mayor proporcionalmente. Como resultado, la brecha inicial entre los grupos se redujo de manera drástica.

75%

De la diferencia inicial de desempeño se cerró cuando los participantes tuvieron acceso a la IA.

Sin asistencia, las personas con mayor educación formal obtuvieron mejores resultados: sus respuestas fueron más claras y ofrecieron soluciones de mayor calidad. Con IA, ambos grupos mejoraron, pero quienes partían de una posición más rezagada avanzaron mucho más.

La IA no ayudó únicamente a redactar mejor: también aumentó la capacidad de identificar la causa del problema, organizar la información y proponer una solución pertinente.

Cuando la IA iguala

Compará la brecha de desempeño laboral con y sin acceso a un asistente de IA.

Menor
educación
Mayor
educación
Brecha sin usar IA

Qué muestra el gráfico: la distancia entre los dos puntos es la diferencia de desempeño entre trabajadores con menor y mayor educación formal resolviendo una misma tarea laboral, con asistencia de la IA o sin asistencia de la IA.

04 Qué mejoró

El uso de la IA mejoró todo el proceso de resolución.

01

Comprensión: identificar la causa del problema

El uso del asistente de IA permitió a los dos grupos mejorar la comprensión del problema.

Menor educación formal 49,5% identificó correctamente la causa central
Mayor educación formal 64,7% identificó correctamente la causa central
15,2 puntos porcentuales de diferencia entre los grupos sin asistencia.

Qué muestra: la comprensión mejoró en ambos grupos. Con IA, la distancia entre ellos se redujo a solo 4 puntos porcentuales.

02

Contenido: mejoraron los diagnósticos y las soluciones

La IA también ayudó a identificar mejor el problema y proponer respuestas más pertinentes.

Índice de brecha en la calidad del contenido. Para facilitar la comparación, la diferencia entre los grupos sin IA se toma como 100.

Brecha entre los grupos 100 Punto de partida
Brecha inicial Las personas con mayor educación formal obtenían mejores resultados en contenido.

Qué muestra: con IA quedó solo el 26% de la brecha inicial. En otras palabras, la diferencia en la calidad de los diagnósticos y las soluciones se redujo un 74%.

03

Escritura: las respuestas fueron más claras y organizadas

La herramienta mejoró la claridad, la estructura, el tono y la calidad general de la comunicación escrita en ambos grupos.

Índice de brecha en la calidad de la escritura. Para facilitar la comparación, la diferencia entre los grupos sin IA se toma como 100.

Brecha entre los grupos 100 Punto de partida
Brecha inicial Las personas con mayor educación formal obtenían mejores resultados en escritura.

Qué muestra: con IA quedó solo el 24% de la brecha inicial. La diferencia en claridad, organización, tono y calidad de escritura se redujo un 76%.

05 Cómo se usó la herramienta

La diferencia no estuvo en cuánto utilizaron la IA, sino en cómo lo hicieron.

Entre los que tuvieron la posibilidad de usar la IA, todos recurrieron al asistente con una intensidad similar y solicitaron ayuda para una proporción prácticamente igual de la tarea. Las diferencias aparecieron en la forma de interacción.

01

Instrucciones: ambos grupos pidieron ayuda, uno aportó más contexto

Las personas con mayor educación formal tendieron a proporcionar instrucciones más detalladas y a orientar con mayor precisión el razonamiento del asistente.

Proporción de la tarea realizada con asistencia
Menor educación formal 60,8% de los componentes de la tarea recibió ayuda de la IA
Mayor educación formal 61,5% de los componentes de la tarea recibió ayuda de la IA
Primera instrucción con alto nivel de detalle
Menor educación formal 28,8% comenzó con suficiente contexto y una orientación clara
Mayor educación formal 35,5% comenzó con suficiente contexto y una orientación clara

Qué muestra: ambos grupos solicitaron una cantidad casi idéntica de ayuda. La diferencia apareció en el nivel de detalle de las instrucciones.

02

Organización: una cantidad similar de intercambios, pero una estrategia diferente

Las personas con mayor educación formal organizaron la conversación como una secuencia de pedidos: dividieron el problema en etapas, formularon preguntas y fueron incorporando nuevas indicaciones.

Interacción iterativa
Menor educación formal 46,5% volvió sobre la respuesta con nuevos pedidos
Mayor educación formal 47,3% volvió sobre la respuesta con nuevos pedidos
Flujo de trabajo estructurado
Menor educación formal 14,1% dividió la resolución en una secuencia de etapas
Mayor educación formal 21,6% dividió la resolución en una secuencia de etapas

Qué muestra: el ida y vuelta fue casi idéntico, pero el grupo de mayor educación formal organizó más frecuentemente la conversación por etapas.

03

Integración: un grupo copió más, el otro combinó más

Las personas con menor educación formal incorporaron con mayor frecuencia la respuesta completa del asistente; entre quienes tenían mayor educación formal fue más habitual combinarla con aportes propios.

Copió completamente el texto generado
Menor educación formal 70,2% incorporó completa la respuesta del asistente
Mayor educación formal 60,1% incorporó completa la respuesta del asistente
Combinó el contenido con aportes propios
Menor educación formal 24,2% seleccionó e integró partes del contenido generado
Mayor educación formal 30,8% seleccionó e integró partes del contenido generado

Qué muestra: la mayoría obtuvo apoyo sustantivo de la IA, pero el grupo de mayor educación formal tendió más a usar el contenido como insumo de su propio trabajo.

06 Después, sin asistencia

Solo una parte de la mejora se mantuvo cuando la IA dejó de estar disponible.

Una mejor respuesta mientras el asistente está disponible puede reflejar una comprensión más profunda del problema, o simplemente una delegación de la tarea. Para distinguir entre ambas posibilidades, todos los participantes respondieron nuevas preguntas sin acceso a la IA.

Al responder nuevamente sin IA, las personas con menor educación formal conservaron parte de la mejora. Sin embargo, la brecha entre los grupos volvió a ampliarse. Esto sugiere que la IA puede acercar mucho sus resultados mientras está disponible y dejar algunos beneficios posteriores, pero no elimina por sí sola las diferencias previas en educación, conocimientos y experiencia.

La IA puede nivelar lo que distintas personas logran hacer con asistencia. Trabajar de manera autónoma sigue dependiendo de conocimientos, experiencia y participación activa en la tarea.
07 Qué implica para el futuro del trabajo

El potencial igualador de la IA no se materializa de manera automática.

La IA generativa puede aliviar restricciones cognitivas que resultan más limitantes para las personas con menor educación formal, en tareas que requieren extraer información clave de varias fuentes y producir una respuesta escrita coherente. Puede reducir las diferencias en la ejecución de la tarea mientras está disponible, pero no elimina las diferencias de fondo vinculadas a la educación. Entre quienes usan la IA, las diferencias se explican menos por la intensidad de uso que por cómo se utiliza la herramienta y cómo se integra en el trabajo final. Por eso es importante:

01

Combinar el acceso con capacidades para un uso efectivo

Ampliar el acceso a asistentes de IA en los sistemas de formación laboral y educación de adultos, incluyendo orientación sobre cómo formular instrucciones estructuradas, una interacción orientada al razonamiento y una integración selectiva de los resultados generados.

02

Tratar a la IA como complemento de las habilidades de base

Las brechas reaparecen cuando se retira la IA. Por eso, su implementación no debería reemplazar la inversión en comprensión lectora, razonamiento analítico y escritura.

03

Repensar los requisitos para ciertos roles

Si la IA permite reducir las diferencias de desempeño en tareas complejas, vale la pena explorar en qué medida puede ampliarse el acceso a puestos que tradicionalmente requirieron credenciales avanzadas.

Lo que el estudio muestra

Bajo condiciones de acceso similares, la IA puede reducir diferencias de desempeño

El efecto apareció en una tarea que combinaba comprensión de información, diagnóstico, resolución de problemas y comunicación escrita.

Lo que todavía falta saber

Si esa convergencia se traduce en mejores empleos, salarios u oportunidades

Eso dependerá también de quién adopta la tecnología, cómo se organiza el trabajo y qué decisiones acompañan su incorporación.

Una agenda abierta

La IA acerca resultados. Ahora el desafío es acercar la oportunidad.

Este experimento indica que la inteligencia artificial puede ayudar especialmente a los trabajadores que parten desde más atrás. Que esa posibilidad se traduzca en una verdadera transformación productiva no va a depender de lo que pueda hacer la tecnología, sino de que más personas accedan a ella, desarrollen las capacidades para usarla productiva y críticamente y fortalezcan esas habilidades humanas que se ven potenciadas.