¿La inteligencia artificial iguala o amplía las brechas de productividad?

Durante años, el debate sobre tecnología y trabajo estuvo marcado por una misma preocupación: cada nueva ola de automatización parecía beneficiar más a quienes ya tenían más educación y mejores empleos. La IA generativa abre una pregunta distinta: al asistir tareas cotidianas como escribir, analizar información y proponer soluciones, ¿puede ayudar más a quienes enfrentan más barreras para hacerlas?

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Cada ola tecnológica anterior amplió la desigualdad. ¿La IA hace lo mismo?

El cambio tecnológico fue, históricamente, un motor de polarización laboral. La IA generativa plantea una pregunta todavía sin responder: ¿repite ese patrón, o lo puede revertir?

Cada ola de automatización benefició más a quienes ya tenían más formación, ampliando las brechas salariales y el acceso desigual al empleo de calidad. En América Latina, eso derivó en mayor desigualdad y en que el empleo de calidad quedara concentrado en quienes ya tenían más estudios.

La IA generativa es distinta: en vez de reemplazar tareas, las asiste —redactar, diagnosticar, proponer soluciones—. Eso podría democratizar el acceso a tareas de mayor valor, elevando la productividad de quienes tienen menos educación formal. O podría no hacerlo.

La mayor parte de la evidencia disponible viene de estudios dentro de empresas u oficios puntuales, donde el proceso de selección ya filtró a personas con trayectorias educativas parecidas. Esos estudios no pueden decirnos qué pasa cuando se compara a personas con niveles de educación bien distintos.

Para responder esa pregunta específica hacía falta un experimento diseñado desde cero para eso. Por eso Sur Futuro se asoció con CEDLAS y la Universidad Torcuato Di Tella en un experimento aleatorizado con más de mil participantes.

La muestra

1.174 personas, dos perfiles educativos bien distintos

El estudio se realizó en Argentina con adultos de 25 a 45 años. Para observar si la IA tenía efectos distintos según el punto de partida, los participantes fueron divididos en dos grupos según su nivel de educación formal.

Menor educación formal

Secundario completo o menos de la mitad de una carrera terciaria

Personas que terminaron el secundario y, como máximo, avanzaron menos de la mitad de una carrera universitaria o terciaria.

520 participantes en este grupo, equivalente al 44% de la muestra.
Mayor educación formal

Más de la mitad de una carrera universitaria o terciaria completada

Incluye a quienes avanzaron significativamente en una carrera o la completaron. Dentro de este grupo, una parte también contaba con estudios de posgrado.

654 participantes en este grupo, equivalente al 56% de la muestra.

En Argentina, la educación terciaria pública es gratuita y no requiere examen de ingreso. Por eso, el estudio define los grupos según el avance en la carrera y no únicamente según la obtención de un título.